La cuenta atrás del taxímetro

En cualquier comunicación publicitaria hay que vencer el obstáculo de la falta de empatía con quien nos escucha, ve o lee. La falta de oxitocina (hormona de la empatía, que se produce cuando dos personas “contactan”) debe, sin duda, compensarse a través de experiencias que logren ese vínculo con el público.

En el post de hoy os dejo un ambient, que justamente logra ese objetivo. Un taxímetro que en vez de aumentar de precio, decrece. Reacciones de todo tipo, pero el objetivo de atraer la atención del espectador está casi asegurado. Aquí el mensaje es una experiencia real, que en definitiva es lo que vende. Muy probablemente una campaña convencional con el mismo mensaje (ahorro en ese modelo de coche) no hubiese logrado el mismo resultado, ni tendría el mismo grado de recuerdo.

Fantástica acción, que muchos de nosotros hubiésemos querido vivir en primera persona y que hace que un mensaje repetido hasta la saciedad (ahorro en tu coche) y que no resultaba diferenciador respecto a la competencia; se haya convertido en un ambient recordadísimo.

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