Aquellos (maravillosos) años

El miedo a quedarnos atascados en la zona de confort y “volar demasiado bajo”, por debajo incluso de nuestras posibilidades, está presente en muchas ocasiones. Quedarse atrás, perder frescura, agonizar desde el punto de vista creativo son algunos de los síntomas. Si algo hay que agradecer a esta coyuntura económica, más que complicada, que vivimos, seguramente es haber sido el catalizador para muchos a perder el miedo a volar alto, a destacar, a sacar el arte que todos llevamos dentro, como afirma Seth Godin, en La decepción de Ícaro.

Quería dejaros un ejemplo de cómo la una cadena de bricolaje con un insight de sector de capa caída, incapaz de ofrecer una imagen atractiva al consumidor; se reinventa y ofrece como valor distintivo de marca y ventaja principal, la esencia de ser una empresa renovada, capaz de innovar y de luchar contra el envejecimiento progresivo. Innovación y creatividad a borbotones a través de un nuevo planteamiento de publicidad exterior. Sencillo, brillante, ejemplar y muy inspirador. Acepta el riesgo, renuévate, tránsformate.

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