Cuando el vending irrumpió en nuestras vidas de simples consumidores

Cuando dos teorías en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias, la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja. Eso es precisamente lo que afirma la teoría de la navaja de Ockham.

En este blog he hecho referencia en varias ocasiones a acciones de marketing de guerrilla con maquinas de vending. Las acciones a las que invitaban al público podían ir desde escanear su licencia de conducir, interactuar con el vending o podía terminar en un flashmob a la primera de cambio.

Aquí es donde quiero recordar la célebre metodología de Ockham y apelar a la sencillez como vehículo imprescindible, para alcanzar los objetivos de cualquier plan de marketing que se precie. Mi más sincera enhorabuena a los chicos de TAXI Canadá por poner en evidencia esta realidad, que inevitablemente nos hará reflexionar sobre las consecuencias de un uso abusivo de ciertos recursos publicitarios como la búsqueda desaforada de conectar con nuestro consumidor a través de call to action, que no siempre son eficaces.

Os dejo con una máquina de vending ordinaria, tan normal que logró vender todos sus productos en un tiempo record.

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